Lo sabía, sabía que las lechugas no están creciendo cómo deben. Los cotiledones están demasiado altos, las plantitas están enredándose unas con otras y no crecen hacía arriba sino hacia un lado. Previendo lo que iba a pasar ya sembré nuevas lechugas.
Padecen etiolización, algo que por lo visto ocurre frecuentemente con las lechugas a los principiantes, según cuentan en Forojardín, donde bautizaron este problema como el síndrome del hilillo y al parecer esto ocurre por alguna de estas razones, en mi caso creo que es más bien por la segunda:
- Las semillas no se han plantado a la debida profundidad
- Las plantitas carecen de suficiente luz solar

Así que haciendo caso de lo que dicen acabo de subirlas a la azotea de mi comunidad junto con las nuevas lechugas y los puerros a ver si se salvan, pues en mi balcón no entra un solo rayo de sol durante la estación veraniega.