
Hasta hoy no estaba segura si crecían así o si se estaban espigando, pero mucho me temo que es lo segundo. El problema: se ponen duras y se amargan, por lo que no son buenas para comer. En efecto, cabezota de mí, las he recogido, lavado, cortado y preparado en ensalada, intenté quitar el amargor con el aderezo, pero no, esta ensalada solo me la puedo comer yo, no está para compartirla con nadie, están ¡duras, duras! 😛
A la derecha se ve la albahaca de hoja grande, crece muy rápido, y las acelgas y las zanahorias ¡ya están germinando!